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10 Maneras de Poner a Dormir a Tu Público (Y Cómo Evitarlas)

10 Maneras de Poner a Dormir a Tu Público (Y Cómo Evitarlas)

Cómo Poner a Dormir a Tu Público

Aprender a Hablar en Público NO es nada fácil, y quizá una de las peores cosas que te pueden pasar cuando por fin te atreves a pasar al frente es que alguien empiece a roncar…

Imagina por un momento, si tú estás temblando de nervios o haciendo un esfuerzo mental tremendo para no olvidar lo que vas a decir, y cuando empiezas a hablar parece que a nadie le interesa.

A mi me ha pasado varias veces que a los que me escuchan no parece importarles en lo más mínimo lo que estoy diciendo, y eso provoca mucha tensión en cualquier orador.

Quizá, como yo soy más de cerebro izquierdo (analítico), me cuesta trabajo dar a entender mis ideas de una manera creativa y divertida.

Por eso quiero compartir contigo las 10 principales maneras de poner a dormir a tu público que sin duda, DEBES EVITAR.

Además, en cada una de ellas te propongo una solución para que no cometas ese error.

1. Empieza disculpándote.

Muchas personas empiezan disculpándose por llegar tarde, por estar nerviosos o por no haberse preparado bien. Algunos inician dando gracias por estar ahí o por la invitación. Pero definitivamente es un error.

Solución: Entra directamente al tema sin preámbulos, empezando por una historia, un ejemplo o una pregunta que haga comprender a tu público que tiene que escucharte.

2. Justifica tu tema.

“Bueno, a mi me tocó hablar de…” o “Yo no sé mucho del tema, pero leí que…”

Estos son dos excelentes ejemplos de cómo NO debes empezar tu plática. Es un error muy común de cómo muchas personas tratan de justificarse ante el auditorio.

Pero definitivamente eso no te ayudará en lo más mínimo a transmitir esa AUTORIDAD tan importante que necesitas para ser escuchado y creído.

Solución: Simplemente responde en los primeros minutos la pregunta: ¿Por qué a ellos les interesa el tema y qué les vas a aportar tú al respecto?

3. No cuentes tu historia.

Si crees que a nadie le interesa tu historia personal, estás equivocado. En realidad lo que un buen orador realmente vende es su propia historia, y cómo lo que ha vivido y superado puede servir de ejemplo e inspiración para sus seguidores.

Solución: Relaciona el tema con tu experiencia personal. Comparte los obstáculos más grandes que has enfrentado en tu vida, y cómo gracias a las soluciones que vas a compartir con ellos, lograste superarlos. Siempre enfocado en ayudar a tu público y no en tu ego.

4. Explica demasiado.

Explicar muchos conceptos es cómo hablar de ecuaciones matemáticas. Muy pocos te van a entender, y aunque tus explicaciones sean muy claras, las personas van a sentir que están en una clase de teoría cuántica y se van a aburrir.

Solución: Manténlos todo el tiempo interesados y entretenidos, aunque eso signifique explicar menos conceptos. Es mejor hablar de casos prácticos y anécdotas reales.

5. Tartamudea y repite.

Repetir lo mismo de una manera tediosa puede llegar a proyectar que no tienes bien claras tus propias ideas en tu mente.

El tartamudeo también transmite mucha inseguridad y es muy conveniente controlarlo y tratarlo.

Solución: Organízate y planea tres formas diferentes de transmitir cada idea y no te salgas de ese plan. Por ejemplo, la idea tal la voy a pronunciar una vez, luego doy este ejemplo y después la refuerzo con esta anécdota.

6. No des ejemplos.

Yo al ser muy analítico, cometía mucho el error de explicar mis argumentos y mis reflexiones sin usar ejemplos, y eso hace difícil que el auditorio te entienda.

Y aún cuando hay quienes te están comprendiendo completamente, la ausencia de ejemplos, los pondrá a dormir tarde o temprano.

Solución: Por cada concepto o idea que quieras expresar, agrega dos ejemplos muy prácticos de situaciones reales en los que tu público se pueda encontrar.

7. No hables de algo nuevo.

Si hablas de algo que tu público ya sabe es difícil captar su interés.

Aún cuando vayas a tratar de un tema ya muy comentado, busca la manera de agregarle algo nuevo. Ellos quieren saber qué es lo más nuevo, la tecnología más reciente o las tendencias que vienen.

Solución: Siempre comparte algo novedoso sobre algo ya conocido. Ejemplo: “El último método para leer el periódico”.

8. Habla muy rápido o lento.

Si hablas muy lento la gente se duerme, lo mismo sucede si hablas muy rápido, y aún si hablas a una velocidad media.

El problema es cuando al hablar mantienes un mismo tono y ritmo todo el tiempo. El sonido de tu voz se vuelve monótono, y de pronto ellos dejan de escuchar tus ideas para oír solo un continuo: “bla, bla, bla”.

Solución: Platica, acelera, haz pausas, eleva el tono y luego disminúyelo haciendo ÉN-FA-SIS en las palabras importantes.

9. Usa mucho texto.

Satura de letras tus materiales de apoyo y provocarás una sensación de desgano y pereza en tus oyentes.

Y aún cuando no uses apoyos, evita llenar tu discurso de muchas frases y palabras de relleno.

Solución: Coloca sólo las ideas principales y los ejemplos que vas a usar para expresarlas.

10. Habla tanto como puedas.

Algunas personas me han comentado: “¿Y si me quedo sin más por decir y termino antes?”. Pues qué mejor que ser concreto y breve. Por más interesante que sea tu tema, es un error hablar demasiado.

Es mejor si dejas a tu público con ganas de escuchar más, a que terminen enfadados de estar tanto tiempo sentados escuchándote y nunca más quieran saber de ti.

Solución: Limita el tiempo de tu participación, cuéntales lo más interesante y déjales saber que tienes más por compartir en una próxima ocasión.

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Gran parte de estos puntos se centra en la introducción, porque la mayoría de las personas va a tomar la decisión de escucharte con interés o ignorarte, en los primeros segundos de tu presentación.

Si tomas en cuenta estos 10 posibles errores que cualquier orador puede cometer, y aplicas las soluciones que te propongo, aprenderás a transmitir tus ideas de una manera creativa e interesante.

De esta manera, nunca más alguien se quedará dormido en una plática tuya.

Víctor Toscano
TecnicasHablarEnPublico.com

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